Hace mas de 20 años cuando nuestra querida madre patria no pasaba por
un buen momento económico y los índices de desocupación crecían permanentemente
sus gobernantes de turno decidieron destinar grandes inversiones en
fortalecer y hacer de la industria sin chimeneas, el turismo, el pilar
de su resurrección. Excelentes planes y programas han hecho que hoy
millones de turistas propios y extranjeros visiten sus territorios y
engrosen sus arcas. Madrid y Barcelona hicieron punta pero hoy no hay
pueblo que no sea visitado y han logrado sobretodo romper con las temporadas.
Dentro de toda esta explosión, la gastronomía tuvo suma importancia,
mas allá de la invención de la Nueva Cocina Vasca con sus Chefs estrella
y hoy entre los mejores del mundo, los Programas de turismo rural y
rutas gourmet abrieron el recorrido logrando insertar localidades de
escasos recursos turísticos o naturales al itinerario típico de los
visitantes. Con todo esto solo quiero que nos metamos en el tema que
en Argentina todavía hay mucho por hacer en la temática del turismo,
y no hay que creer que por mas que los horizontes parezcan lejanos,
utópicos e imposibles haya que dejar de probar fórmulas altamente exitosas
en el viejo continente, pues lo de España está lejos de ser un invento
propio, las rutas gourmet y del vino tanto en Francia como en los países
del norte de Europa se vienen explotando desde mediados de siglo.
Seguramente Ruta del Vino nos suena ya familiar, ésta es la mas representativa
en nuestro país y es la que recorre en Mendoza las zonas de Maipú, Agrelo,
Chacras, Luján y aledaños donde en forma ordenada se puede ingresar
y ser guiado por dentro de las Bodegas y viñedos, degustar, comprar
merchandising, comer, dormir y hasta cosechar según la época; pero fue
resultante de la sumatoria de esfuerzos individuales y "boom" actual
como es la "vinomanía". Pero también es importante reconocer porque
resulta importante aliar culturalmente la cocina y el turismo.
La alimentación termina siendo la mercancía más invariablemente presente
en la vida cotidiana de los pueblos, lo hacemos varias veces al día
como necesidad de supervivencia y en muchos casos de recreación, pero
es innegable que expresa como pocos otros una parte significativa de
la cultura de un pueblo.
Los alimentos regionales son, entonces, productos representativos de
cada tierra y de cada clima. Hoy convivimos con permanentes contradicciones
por un proceso de globalización. Al tiempo que determinadas pautas culturales
se imponen masivamente, otras pujan por diferenciarse y sobrevivir.
Parece que se camina hacia un universo culturalmente más uniforme, pero
al mismo tiempo cada vez hay mayor atomización de naciones y culturas.
Es nuestra obligación por ende preguntarnos cuáles son los aspectos
de nuestra singularidad nacional o regional que deben ser explotados
y puestos en valor, pues aquello que no reconocemos como propio, orgullosamente,
no los podremos aportar a la humanidad. El horizonte esta señalizado
y el alcanzarlo asegura bienestar general, algunas apuestas y movidas
privadas y estatales se van vislumbrando tibiamente; es menester que
todas las piezas de esta máquina de satisfacer turistas empiece a rodar
en forma conciente, sustentable y por sobretodo con un gran convencimiento
propio de la importancia cultural en el tiempo que puede llegar a tener
el redescubrimiento de lo nuestro, de nuestros sabores.
Leo Morsella Chef
chef@leomorsella.com.ar |